Un técnico inspecciona el gran parasol de la misión Near-Earth Object Surveyor de la NASA en las instalaciones de BAE Systems Space & Mission Systems en Boulder, Colorado, a finales de julio. Crédito: BAE Systems Space & Mission Systems

El desarrollo de la misión NEO Surveyor (Observador de Objetos Cercanos a la Tierra) de la NASA continúa, a medida que el componente más grande de la nave espacial se acerca a su configuración final para el lanzamiento. Recientemente, los equipos finalizaron la integración de los paneles solares en el parasol de la nave, una estructura diseñada principalmente para bloquear el resplandor del Sol. Este parasol mantendrá refrigerado el telescopio espacial de infrarrojos mientras busca asteroides y cometas cercanos a la Tierra, al mismo tiempo que suministra energía a la nave.

La estructura del parasol tiene una altura de 6 metros (20 pies) y una anchura de 2,4 metros (8 pies) en su base. Sus dos paneles planos, unidos con un ángulo de 23,5 grados, fueron recubiertos a principios de este año con 864 células solares interconectadas. Este conjunto solar especializado puede producir hasta 2 kilovatios de potencia y generará toda la electricidad necesaria para cargar las baterías de a bordo que alimentan los sistemas de la nave.

Una vez en el espacio, NEO Surveyor detectará algunos de los asteroides y cometas más difíciles de localizar, incluidos aquellos que podrían encontrarse en dirección al Sol, una región del cielo donde a los telescopios ópticos terrestres les resulta más complicado realizar búsquedas. El diseño del parasol es fundamental para evitar que el resplandor solar penetre en la apertura del telescopio —que tiene 50 centímetros (20 pulgadas) de diámetro— mientras este busca las emisiones infrarrojas provenientes de la superficie de asteroides y cometas calentados por la luz solar. Al determinar su ubicación y su movimiento a través del espacio, los datos de la misión ayudarán a la NASA a comprender mejor la cantidad y la naturaleza de los objetos cercanos a la Tierra que representan un peligro potencial.

El par de matrices de detectores infrarrojos del telescopio está configurado para generar imágenes detalladas de asteroides y cometas en dos bandas infrarrojas. Cada matriz crea un mosaico del cielo de 16 megapíxeles. Al capturar imágenes de una misma zona del cielo en ambas bandas infrarrojas, el equipo científico de NEO Surveyor puede determinar la temperatura de un asteroide o cometa, lo que permite estimar su tamaño; una información clave para evaluar los objetos cercanos a la Tierra.

Montado en un anillo de ensamblaje durante las inspecciones en una sala blanca, el parasol de 6 metros (20 pies) de altura del NEO Surveyor fue sometido a revisiones en julio, tras la integración de 864 células solares que constituirán la única fuente de energía para los sistemas de la nave espacial. Crédito: BAE Systems Space & Mission Systems

La estructura del parasol, fabricada por Applied Aerospace en Stockton (California), fue equipada con sus celdas solares por SolAero Technologies en Albuquerque (Nuevo México) durante el mes de enero. En marzo, se llevaron a cabo pruebas ambientales del parasol y del conjunto de celdas solares en una instalación comercial de ensayos en vacío térmico en El Segundo (California); posteriormente, en mayo —antes de lo previsto—, el conjunto fue entregado a BAE Systems Space & Mission Systems en Boulder (Colorado). Desde entonces, se han integrado en el parasol sensores solares de orientación (para determinar la actitud) y sensores de temperatura; asimismo, el equipo ha completado las pruebas funcionales y de rendimiento del conjunto de celdas solares.

Traducción no oficial con fines divulgativos del articulo original en Inglés.
Créditos: NASA

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