
Tras haber recorrido más de 2200 millones de millas desde su lanzamiento el 16 de octubre de 2021, la sonda Lucy de la NASA se ha convertido en la primera nave espacial en adentrarse en una región de cuerpos primitivos del sistema solar conocida como los asteroides troyanos de Júpiter.
Aunque en el espacio no existen límites claramente definidos, los ingenieros de la misión saben que Lucy se está acercando al punto de Lagrange 4 (L4) de Júpiter, gracias al seguimiento de su ubicación mediante las señales de radio de la propia nave y el análisis de imágenes de las estrellas circundantes. Esta zona constituye una de las dos grandes «islas de estabilidad» —aún inexploradas— donde miles de asteroides comparten la órbita de Júpiter alrededor del Sol, bajo la influencia de la atracción gravitatoria combinada del Sol y del planeta gigante gaseoso.
El punto L4 está rodeado por un grupo de asteroides que viajan por delante de Júpiter en su órbita. Un segundo grupo, situado en torno al punto de Lagrange 5, se desplaza por detrás del planeta. Lucy visitará asteroides en ambas regiones. Los asteroides troyanos que integran estos grupos se encuentran a una distancia de Júpiter equivalente a la que separa a dicho planeta del Sol: unos 484 millones de millas.
Dado que los asteroides troyanos se encuentran separados entre sí por una distancia promedio de más de 6 millones de millas (aproximadamente 9,6 millones de kilómetros), para la sonda Lucy aparecerán como puntos de luz que se desplazan sobre un campo de estrellas, hasta que la nave se aproxime a sus objetivos seleccionados. El primer encuentro de Lucy con el asteroide troyano Eurybates tendrá lugar el 11 de agosto de 2027.
Si bien varias naves espaciales han visitado Júpiter anteriormente —algunas aprovechando su gravedad para viajar aún más lejos, en una maniobra conocida como «asistencia gravitatoria»—, ninguna ha tenido la oportunidad de visitar los asteroides troyanos de Júpiter, debido a la gran distancia a la que se encuentran del planeta. Solo Lucy, cuya misión consiste específicamente en explorar este grupo, ha tenido motivos para adentrarse en las regiones que ocupan estos asteroides.
Los científicos esperan que el estudio detallado de los troyanos ayude a perfeccionar las teorías sobre cómo se formaron los planetas de nuestro sistema solar hace 4500 millones de años y cómo llegaron a adquirir su configuración actual.
A medida que Lucy se adentra más en el espacio, se ha adaptado a un entorno donde la temperatura desciende gradualmente y la luz se vuelve más tenue. El diseño de Lucy está optimizado para esta región del espacio —situada a una distancia del Sol más de cinco veces superior a la de la Tierra—, y tanto la nave como sus instrumentos continúan funcionando según lo previsto. A menos de un año del primer encuentro de Lucy con un asteroide, los científicos trabajan en los últimos detalles de los planes para dicha operación. Esto incluye garantizar que la nave, sus instrumentos y el equipo humano estén preparados para aprovechar al máximo las pocas horas que Lucy dedicará a estudiar a Eurybates de cerca.
Tras sobrevolar Eurybates, Lucy visitará Polymele (septiembre de 2027), Leucus (abril de 2028) y Orus (noviembre de 2028). Posteriormente, en 2030, la nave regresará a la Tierra para realizar una tercera y última asistencia gravitatoria, la cual la impulsará hacia el grupo de asteroides troyanos que sigue a Júpiter en su órbita; allí, en marzo de 2033, explorará el sistema binario formado por Patroclus y Menoetius.
Traducción no oficial con fines divulgativos del artículo original en Inglés.
Créditos: NASA / Katherine Kretke – Southwest Research Institute